Editorial:
Bohechiodigitalrd.-La salida de circulación de la edición impresa de El Nacional no es solo una noticia del día; es un acontecimiento histórico que marca un punto de inflexión definitivo en la evolución de la comunicación social de nuestro país.
Al apagarse sus rotativas, se cierra el último capítulo de la prensa vespertina en la República Dominicana. Desaparece de las calles ese compañero de la tarde que, durante casi seis décadas, llevó a los hogares y oficinas el pulso inmediato de los hechos cuando el día aún no terminaba.
Nacido el 11 de noviembre de 1966 bajo la visión de don Rafael Molina Morillo, El Nacional emergió en un momento crucial de nuestra historia, apenas un año después de la Revolución de Abril de 1965.
En un contexto de alta sensibilidad política y necesidad de libertades, el diario se forjó un espacio de respeto a base de valentía y apego a la verdad.
Figuras de la talla de Freddy Gatón Arce, Mario Álvarez Dugan, Radhamés Gómez Pepín y su actual director Bolívar Díaz Gómez supieron guiar las páginas del rotativo manteniendo un compromiso inquebrantable con los intereses nacionales.
Fue precisamente bajo la emblemática dirección de Gómez Pepín cuando el diario consolidó su identidad con un lema que se convirtió en un mandato ético: «La voz de todos». Y lo fue. Sus páginas impresas sirvieron de altavoz para las demandas comunitarias, trinchera para la defensa de la democracia y escenario para los debates más intensos de la sociedad civil y la clase política dominicana.
Este cierre en papel no debe leerse como un fracaso, sino como la entrega definitiva a una metamorfosis inevitable.
La industria de los medios de comunicación a nivel global vive una transformación profunda impulsada por la inmediatez de los teléfonos móviles, el cambio en los hábitos de consumo de información y las nuevas dinámicas del mercado publicitario.
El papel cede su espacio, pero el periodismo riguroso permanece.
Desde Bohechiodigitalrd, saludamos la historia de este gigante de la tinta y respaldamos su nueva etapa exclusivamente digital.
La transición hacia el ecosistema en línea de El Nacional demuestra que la esencia de informar no depende del soporte físico, sino de la credibilidad de sus firmas y el valor de sus contenidos.
El formato impreso dice adiós, pero la voz que defendió a los dominicanos durante 60 años seguirá resonando con fuerza en el espacio virtual.
