Por Bartolo Veloz Mella
Bohechiodigitalrd.-Hoy es un día perfecto para detenernos un momento y viajar en el tiempo, hacia esos recuerdos que marcaron nuestra infancia y que aún viven en lo más profundo del corazón.
Traer a la memoria aquellos años de los 70 y 80 en la escuela Guaroa, ahora Eduardo Beltré Luciano, es pura nostalgia.
Recordar a nuestros profesores, muchos de los cuales, gracias a Dios, aún permanecen con vida, es un regalo invaluable. Fueron ellos quienes sembraron en nosotros las primeras enseñanzas y valores que hoy nos definen.
Cómo olvidar a nuestros compañeros de clases, con quienes compartimos risas, juegos y sueños.
También vienen a la mente esos momentos sencillos pero especiales, como los alimentos de la época de la famosa marifinga, servidos con tanto amor por la recordada y querida Doña Negra, cuyo legado aún vive en cada recuerdo. Y qué decir de los deliciosos conconetes y canquiñas, preparados con esmero y dulzura por Doña Chapa y sus hijos, en aquella humilde casa dividida por alambres con la escuela, pero llena de calidez humana.
No puedo cerrar estas líneas sin mencionar a un hombre que dejó una huella imborrable en nuestro pueblo: el gran maestro Eduardo Beltré Luciano.
Hoy, como muestra de reconocimiento a su invaluable labor, la escuela lleva con orgullo su nombre, perpetuando así su legado en las futuras generaciones.
Recordar es volver a vivir…y hoy, más que nunca, celebramos esos momentos que nos formaron y nos hicieron quienes somos.
#bohechiodigitalrd #escuelaeduardobeltreluciano
.jpeg)