A los Barrios en Tiempos del Coronavirus

Por Rubén Moreta
A partir del proceso de urbanización experimentado en los últimos treinta años, el barrio se convirtió en el espacio fundamental de vida e interacción social de los dominicanos. Ahí viven la mayoría de los hombres y mujeres trabajadores, millares de jóvenes universitarios y la mayoría de gente buena. Y los otros……también.

Primero, debo ponderar que no hay otro escenario donde se exprese con mayor énfasis la solidaridad humana que en el barrio. Pero el barrio no es solo hábitat, es el epicentro libertario de los dominicanos. A tono con esa lógica, el barrio es generalmente un espacio con nimios moldes de convivencia o de reglas muy dúctiles, donde cada cual, conforme sus circunstancias, se cree en capacidad de modificarlas y/o adaptarlas a su antojo.

Por ejemplo, cualquier habitante del barrio arma una fiesta, especialmente en el fin de semana, poniendo su radio o equipo de música a todo volumen, sin reparar que molesta al vecino. O cierra un tramo de una calle para cualquier ágape o acto luctuoso. O el dueño del colmadón, desde muy temprano enciende la música y bombardea una descarga de bachatas o de ruidosos reguetones o dembow.

En fin, en el barrio la gente se agolpa. La vida palpita y encuentra vitalidad en la esquina, en el colmadón, en la partida de dominó en la galería o frontispicio de la casa; en el medio de la calle, con el juego de “vitilla”; en la plena de gallos, todo aderezado con ingesta etílica.

Hoy a los del barrio, solo le pido detenerse y encerrarse por unos días. Tranquilos: volveremos a hacer palpitar intensamente el barrio si salimos vivos del covid 19, junto a nuestros familiares y vecinos. A los del barrio, de donde orgullosamente soy, háganme caso: quédese en su casa, para poder parar esta pandemia. Por favor.

El autor es Profesor UASD.

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