Votante pobre se la quieren poner en China

Al votante pobre se la quieren poner en China, sabiéndose que allá se enfermaría de coronavirus y que todavía no se patenta remedio.

Por un lado le dicen que resista, que mantenga su entereza y no venda su cédula ni su voto. Y por el otro todo lo contrario.

Le aconsejan o exhortan a que coja lo que le den y sufrague por el candidato de su preferencia. Suponen que compra el Gobierno y que su simpatía está con la oposición.

La situación es moralmente interesante, pues ahora sucede y resulta que el pícaro es un virtuoso y que puede comer y beber y hasta irse sin pagar.

La campaña y las elecciones municipales viven de contrasentidos, y más que difícil distinguir lo bueno de lo malo. Un personaje que denuncia la compra, también insta a tomar lo que den, sin advertir que aceptar regalos, prebendas, es el inicio del negocio ilícito.

La tentación pudo con Eva y con Adán cuando el mundo era inocente y las serpientes no mordían ni eran venenosas y se dedicaban a ofrecer manzanas.

En el trato está el peligro, y lo mejor sería conservar distancia y que cada cual cargue con su conciencia, que cuando remuerde, mata. Diariolibre.com

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