Denuncian agencia de viaje ATA Excursiones ante Pro Consumidor

Santo Domingo.-Unos 43 jóvenes denunciaron ante Pro Consumidor a la agencia de viajes ATA Excursiones, firma de la que dijeron ofrece mala calidad del servicio y la exposición al peligro a la que estuvieron sometidos por el mal estado de sus autobuses.

Los jóvenes que pagaron, por adelantado, más de 80 mil pesos en el tour para Samaná, no recibieron respuestas a sus reclamos por lo que decidieron acudir ante el organismo oficial e hicieron un llamado a la agencia de Tours Operadores, Clúster Turísticos y al Ministerio de Turismo para que supervise la licencia a estas agencias.

“Cuando una agencia de turismo interno hace un mal servicio afecta a todos los turistas que los utiliza, pero peor aún crean una mala imagen a todos los que ofrecen ese tipo de negocios, dando una mala imagen al país y pone en duda los permisos que se les otorgan a esas personas irresponsables señalaron los jóvenes”, precisaron los denunciantes en un comunicado de prensa.

Experiencia con ATA Excursiones de los 43 jóvenes

La empresa de tours ATA Excursiones, o como la vendríamos a llamar a partir de ayer “Ata donde aguante la guagua”, se destaca por su talento de hacer llegar “a chepa” a sus pasajeros, utilizando transportes de una calidad tan fiable como una voladora.

El pasado día 24 de noviembre de 2019, cerca de 45 jóvenes tuvimos la oportunidad de visitar esplendorosos destinos turísticos de Samaná acompañados del cuasi fatal y tortuoso servicio ofrecido por esta empresa, dejándonos a todos memorias agridulces sobre ese día.

Tomamos nuestro primer autobús a las 7 de la mañana en el McDonalds de la Tiradentes. Desde el comienzo pudimos notar algunos problemas en la guagua:

1)Las bocinas tenían tan pobre calidad, que podían hacer que cualquier canción sonara como un delirio esquizofrénico.

2)El aire acondicionado tenía la potencia de un mini ventilador de pilas, de los que venden a 200 pesos en Plaza Central.

3)Frecuentemente el vehículo hacía sonidos similares a los de una rata en agonía, posible señal de que hace tiempo no veía una gota de grasa.

Al principio no le dimos mucha importancia, pues nuestro objetivo primario era llegar a nuestro destino, y habituados con la calidad mucho de los servicios en nuestro país, ingenuamente pensamos que esto aunque reprochable, no era algo tan fuera de lo común.

La situación cambió cuando nos quedamos varados por primera vez durante el viaje cerca de Monte Plata. Según el chofer, el autobús se le rompieron las correas y no iba a funcionar más.

Durante cerca de dos horas estuvimos quedados en la orilla de la carretera, bronceándonos antes de tiempo con el solazo quemando en el concreto. El guía del tour nos informó que había contactado a la empresa para que nos enviara otro transporte, el cual supuestamente llegaría en 40 minutos.

Por el literal calor del momento, buscamos las botellas de agua que nos fornece el tour y pudimos ver en la neverita con las bebidas, aparte de las botellitas de agua, el alcohol que iba incluído, que más parecía algo utilizado para destapar tuberías y capaz de poner al más duro en coma etílico con un shot.

Después llegó el nuevo autobús. Montados ya percibimos una mejora general en todo: sonaba bien, tenía buen aire acondicionado y no hacía ningún sonido raro. Pero nuestra alegría fue corta, pues este aunque mejor en apariencia externa, fue el que nos hizo la vida imposible.

En el resto del viaje hasta Samaná, el autobús se apagó cerca de 5 veces, teniendo el chofer que salir a tocar algo afuera del carro para que vuelva a arrancar.

Dijo que el problema era algo relacionado al tanque de gasoil. Ya a la última vez que se había apagado, pudimos seguir el transcurso sin problema, por lo que pensamos que el problema estaba solucionado definitivamente.

Cuando por fin llegamos al lugar del tour, nos dimos cuenta de que nuestro guía turístico tenía de guía solo el nombre. Literalmente nos dejó en la playa sin explicarnos nada.

No nos guío por ninguna parte. No nos dijo nada sobre el lugar. No nos dijo las partes interesantes del lugar. La empresa ATA más que empresa de tours, parece una empresa de transporte.

La verdadera pesadilla comenzó en la noche, cuando íbamos de regreso a la capital. El transporte comenzó a fallar más que nunca, estando a veces solo 3 minutos encendido.

Nos paramos constantemente en la carretera para que el chófer arregle el carro y lo vuelva a encender, para que avancemos un poco y repitamos el ciclo. Llegamos a puntos de estar en absoluta oscuridad, sin ninguna señal.

Personas comenzaron a ponerse nerviosas, padres llamaban preocupados, y en momentos llegábamos a pensar que en esas condiciones la guagua no llegaría a la capital.

La única respuesta que obtuvimos por parte del conductor, es que supuestamente la empresa mandaría otra guagua caso nos quedáramos varados en la carretera a mitad de la noche. El viaje de vuelta que comenzó a las 7 de la noche se extendió hasta las 12.

La sensación de pánico y desesperanza que esta empresa nos hizo pasar, no tiene precio. Es inaceptable que una compañía con tan bajos estándares de calidad siga operando y se hagan llamar la mejor empresa de tours en el país.

Contamos esta historia porque no queremos que nadie tenga que pasar por esta experiencia, pues aunque milagrosamente pudimos llegar a salvo, todas las condiciones suponían lo contrario.

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