Dónde estaba Dios el 11 de Septiembre 2001?...

A una pregunta de la periodista Jane Clayson sobre ¿dónde estaba Dios durante los atentados del 11 de septiembre de 2001?, la respuesta de la evangelista Anne Graham fue la siguiente:

“Creo que Dios quedó tan profundamente triste con lo que aconteció como nosotros. Por muchos años, le hemos pedido a Dios que no interfiriera en nuestras elecciones, que saliera del Gobierno y de nuestra vida. 

Siendo un caballero, como Dios lo es, creo que él calmadamente nos dejó. ¿Cómo podemos esperar que él nos dé su bendición y su protección si le exigimos que no se involucre más con nosotros?” (Foto en Portada @99.5Kadi)

Lamentablemente nos apartamos de Dios, pero lo enfrentamos como si él nos hubiera dejado. Alguien describió ese proceso de la siguiente manera en una de las Lecturas devocionales para Adultos 2019 del pastor Erton Kohler (Foto / @Jesus_Libra).

Primero dijeron que no deberíamos orar más en las escuelas, y aceptamos.

-Luego, alguien enseñó que no debemos disciplinar a nuestros hijos, y la sugerencia fue aceptada.

-Después sugirieron que los educadores no deberían disciplinar a los alumnos cuando se comportaran mal. Y eso, rápidamente, se transformó en una regla.

-Mas tarde se pidió que la Biblia no fuese más utilizada en el ambiente educacional; sí, la propia Biblia que enseña que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos y que no debemos ni matar ni robar. 

También lo aceptamos.
“Entonces surgió la propuesta de que deberíamos permitir que nuestras hijas se practicaran abortos, si ellas así lo deseaban.

La sugerencia también fue aceptada. Entonces, alguien sugirió que se liberara el uso de materiales con contenido sexual. Lo aceptamos como si fuera un pilar de la democracia, pues todos tienen derecho a expresarse y a seguir sus deseos.

“Ahora estamos preguntándonos por qué nuestros hijos no tienen conciencia y por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, lo correcto y lo equivocado. Por qué no respetan a nadie y no les incomoda matar a personas extrañas, o a sus propios compañeros de clase o, incluso, a ellos mismos. Si lo analizamos seriamente, vamos a comprender que la sociedad está simplemente recogiendo aquello que plantó”.

Es como la ilustración de una notita que una niña le escribió a Dios: “Señor, ¿por qué no salvaste a aquel niño en la escuela?”.

La respuesta de Dios fue: “Mi hija, desgraciadamente no me dejan entrar en las escuelas”. Frente a toda esta desintegración moral, reafirma tus principios y solidifica tu fe en la Palabra de Dios.

“Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos” (Mateo 8:34).

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