“Haiga” está aceptada Real Academia Española

En los últimos días, varios usuarios de Twitter han consultado a la cuenta oficial de la Real Academia Española (RAE), si el presente de subjuntivo del verbo “haber” puede conjugarse “haiga” en la primera y tercera persona del singular.

La respuesta de la academia en todos los casos fue la misma: “Formas como “haiga“, “hicistes“ o “naiden“ no son válidas y se consideran sin duda ajenas a la norma culta”.

En otras palabras, la forma “culta” de decir la primera oración sería: “Ojalá la Real Academia Española haya respondido si se puede decir “haiga““.

Lo que omitió la RAE en su explicación es que la palabra “haiga” sí está en su “Diccionario de la lengua española”.

Pero no es un verbo sino un sustantivo y designa, de forma coloquial e irónica, un tipo de automóvil.

En concreto, es un “automóvil muy grande y ostentoso, normalmente de origen norteamericano“, indica el diccionario.

No son pocos
La reciente curiosidad en Twitter por la corrección de la palabra “haiga” no es una de las típicas burbujas temáticas de las redes sociales.

“La duda se crea porque no son pocos los que la usan”, se explica en el blog Castellano Actual del departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura, Perú.

“”Haiga” es una forma verbal del castellano antiguo que ha pervivido en muchas zonas del mundo hispánico sobre todo en el ámbito rural”, continúa el texto, publicado en 2012.

Según Castellano Actual, la norma culta prefiere la forma “haya”, tal como acepta “roto” y no “rompido”, un uso “que también era común en el siglo XVII”, explica.

De hecho, uno de los tuits incluye la foto de una página de un libro, cuyo título y autor no llegan a leerse, que discute la corrección de “haiga”, “vistes” y “naiden”.

“En las ciudades y pueblos de nuestro México todavía hay quienes usan estas palabras en el habla de la vida diaria. A primera vista (o a primer oído) parece una incorrección verbal”, dice.

“Lo cierto —continúa— es que estas palabras forman parte de lo que en el español conocemos como arcaísmos, es decir, palabras consideradas antiguas y que ya no se utilizan en determinados lugares”.

Y agrega: “Son voces que provienen de la España del siglo XVI, de la época en la que los conquistadores peninsulares llegaron a estas tierras. Son palabras que utilizaban tanto Hernán Cortés como Miguel de Cervantes Saavedra“.

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