Trump, tras el ataque a Siria: “Misión cumplida” ver VIDEO

Estados Unidos dio un paso adelante mirando atrás. En una calculada operación militar, atacó en coordinación con Francia y el Reino Unido al “bárbaro” régimen de Bachar El Asad por el supuesto empleo de gas cloro contra la población civil de Duma (Siria). 



La represalia, respaldada por Occidente y presentada como un "golpe de precisión" contra centros de producción y almacenamiento de armas químicas, evitó cuidadosamente el riesgo de escalada. 

No hubo soldados muertos y, según las primeras versiones, tampoco daños a la población civil, de acuerdo al diario digital el País. 

Todo quedó en una intervención quirúrgica que le permite a Washington mantener abierta su salida y enviar una señal de firmeza a Rusia, Irán e incluso Corea del Norte. “Misión cumplida", festejó el presidente. 

 Tras seis días de redoble de tambor, Trump ordenó el ataque. Eran las cuatro de la madrugada del sábado en Damasco y desde el Mediterráneo oriental, el Golfo Pérsico y el Mar Rojo se puso en marcha la maquinaria de guerra. 

La aviación aliada despegó y 105 misiles, en su mayoría Tomahawks, partieron hacia Siria. 

 El principal blanco fue el centro de investigación de Barzah, en las afueras de Damasco. Considerado el núcleo de la producción de armas químicas sirias, sus tres edificios quedaron arrasados. 



También fueron golpeados dos almacenes en Homs. El alto mando estadounidense, aunque no cuantificó las pérdidas sirias, consideró la intervención “un completo éxito”. 

No hubo bajas ni tampoco daños en la población civil. Y los 40 misiles lanzados por el régimen de Bachar El Asad no lograron, siempre según Washington, interferir el ataque, algo negado por Siria. “Tardarán años en recuperarse, les hemos infligido un daño severo en su arsenal químico”, señaló el Pentágono. 

La intervención en Siria forma parte de una historia interminable. Trump, un aislacionista nato, siempre ha deseado salir del país y, al anunciar el ataque desde la Casa Blanca, no lo ocultó: “No nos hacemos ilusiones, no podemos purgar el mundo del mal ni actuar en todos los sitios donde hay tiranía. 

No hay sangre americana suficiente para lograr la paz en Oriente Próximo. Podremos ser socios y amigos, pero el destino de la región está en manos de su propia gente”. (Leer más aquí)

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