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Dominicanos sienten vergüenza de ir al psiquiatra

En los consultorios de los psiquiatras dominicanos no ponen letreros por la vergüenza que sienten los dominicanos de ir a esos médicos.

Si en la vida existe algo que le da satisfacción y equilibrio a la existencia de las personas es gozar de una buena salud mental y emocional, pero si en algún momento esta llega a fallar, en ese mismo instante entra en un dilema entre la aceptación o no de la situación. 


Pero, de acuerdo con Johanna Espaillat, psicóloga clínica, esto obedece a un problema de estigmatización que inicia desde la infancia y se extiende hacia la sociedad en general. “El estigma viene por siglos de incomprensión de estos temas. 

Esta incomprensión se viene dando desde hace años porque la tendencia era encerrar al “loco” y este estigma se ha quedado, cuando una persona sufre de alguna condición mental, es tratada con mucho silencio y esto no ayuda a mejorar la condición”, aduce. 

Además, indica que los mismos centros de salud mental del país raras veces tienen letreros que indican de su existencia, porque el paciente cree que cuando entra a este tipo de consultorios puede ser señalado como “un loco”. 

Sin embargo, estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican que una de cuatro personas sufrirá algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida. 

La especialista señala que las personas no sienten vergüenza de acudir a gastroenterólogo, en caso de sufrir un dolor en el estómago, o a un cardiólogo si le duele el pecho, pero que si están teniendo o no sienten ánimos para realizar alguna actividad lo resuelven visitando una la iglesia o ingiriendo bebidas alcohólicas y se niegan a aceptar que padecen algún trastorno mental. 

De ahí viene el caso que muchos que muchos centros de salud mental se limitan a no colocar letreros porque hay pacientes que si los ven sienten temor del qué dirán los demás y que piensen que están locos.


“El estigma tiene mucho que ver con la concepción social colectiva. La concepción colectiva es que el esquizofrénico puede ponerse mal, yo no lo puedo tener cerca porque puede entrar en crisis, o una con depresión es débil, o una persona bipolar no puede tener una familia, esa es la percepción que tiene la gente y nada más lejos de la realidad, todas estas condiciones si se someten a un tratamiento, sí pueden manejar, dándole seguimiento profesional”, asegura la doctora, quien además es directora ejecutiva de la Fundación Nuestra Señora de Lourdes. 

Resalta el caso de las empresas, que cuando tienen un empelado que recibe ayuda profesional psiquiátrica generalmente lo etiquetan, lo que considera que es negativo porque las mismas forman del estigma asociado con la discriminación y les asignan una labor menos exigente porque entienden que es lo que puede llevar. 

A juicio de la especialista, eso funciona de manera inconsciente debido a los siglos de incomprensión y por el silencio con que se tratan las enfermedades mentales, lo que está muy arraigado en las personas. 

En otros casos se da la autoestigmatización, “cuando se escucha voces, pero se es incapaz de comunicarlo, eso es peligroso. 

Eso hace que las personas se alejen de un tratamiento real”. En ese sentido, manifiesta que los profesionales de la salud mental, tienen que orientar a las personas y decirles que natural visitar centro de salud mental cuando se entiende que se tiene una extraña condición, “es sano buscar de un profesional”. 

Campaña Espaillat entiende que lo que necesita el país es una es una campaña con el tema de la concientización de la salud mental. “Que visites un psiquiatra o a un psicólogo no quiere decir que estás loco”, subrayó. 

 Agrega que se debe hacer entender a la sociedad que “el loco” es un ciudadano y resaltó el tema de los seguros médicos que en muy pocos casos son recibidos por psiquiatría y psicología, “desde ahí viene el estigma”. Cuidado con los niños.

La especialista de la conducta dice que tratar a niños y adolescente con algún trastorno de la salud mental es algo, delicado debido a que suelen ser “crueles” con sus compañeros afectados. 

“Cuando tienen algún tipo de situación como trastorno de aprendizaje, déficit de atención, entre otros, son atacados por sus compañeros. 

También se da con frecuencia el caso de profesores que tienen ese estigma, los sientan en las sillas delante y para mantenerlo identificado, entonces, inmediatamente el niño es discriminado, humillado”, resalta. 

Manifiesta que aunque los maestros lo que buscan es ayudar al niño afectado, dedicándole tienen una atención demasiado especial, la diferenciación a esa edad es un tema delicado.
La forma correcta es darle un seguimiento que no se sienta, es observarlo, mandarlos a la pizarra varias veces y mantener una equidad entre los demás alumnos”, aconseja Espailla, quien tiene más de 12 años de experiencia. 

En los hogares recomienda no es sano hacer una diferenciación entre los hijos, porque los niños con trastornos especiales lo que necesitan es una atención normal, natural y ser tratados en centros profesionales, además de acudir a un psicólogo.

 “Nunca decirles que es un loco, porque lo que dice papá y mamá tiene mucho peso. Hay que actuar con prudencia y estar muy pendiente a los hijos”, alerta. 

Para estar más cerca de la familia y poder identificar los comportamientos de sus miembro, Espaillat aconseja almorzar juntos por lo menos dos veces por semana, “cuando está en la mesa te das cuenta de muchas cosas, la interacción e integración, pero la real, porque a veces estamos todos en la casa pero cada uno con su celular en la mano, el tiempo de calidad es que todos estén ahí y escuchar lo que piensa tu hijo, eso determina lo que puede estar pasando”.

“A partir de los cuatro años de edad, es importante que si el niño no tiene rendimiento escolar, no está socializando de manera adecuada, se pelea constantemente o no puede estar tranquilo, es muy importante la evaluación oportuna y adecuada de un especialista de la salud mental, eso va a crear un adulto sano”, asegura. Por Karina Jiménez/El Caribe. 09/08/2017.

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