El Maestro de hoy

En la sociedad de hoy, si el niño no respeta a nadie no es que su familia dejó de transmitirle ese valor, es que el maestro no enseña; si los jóvenes cambiaron el idioma por una jerga cantinflera y en ortografía son puros analfabetos, no es que en sus hogares no le permiten escuchar músicas vulgares, o que no los motivan a leer, o que sus padres no observan el uso que éstos hacen de las redes sociales, el culpable es el maestro que no enseña. 

Si el niño se pelea por cualquier situación o responde de forma agresiva ante un llamado de atención, no es una reproducción del ambiente familiar y social, es que el maestro no enseña. 

Si nuestros muchachos ven con adoración y como héroes a los que ocupan cargos públicos y en muy corto tiempo se hacen millonarios, no es que la sociedad le ha dado un mal ejemplo por no promover el castigo de estos personajes corruptos, es que el maestro no ha sabido orientarlos. 

Si los barrios están llenos de delincuentes, no es que el Estado les ha negado la oportunidad de insertarse al mercado de trabajo, es que la escuela y los maestros los han rechazado, en fin si la sociedad anda mal es culpa del maestro. 

Las funciones asignadas por tradición a las familias en la labor de formar a sus hijos han sido relegadas a la escuela y a los maestros como forma de explicar su irresponsabilidad y de igual manera la tarea fundamental del Estado de garantizar el bienestar social de la mayoría creando oportunidades para todos, en la cual ha fracasado, se explica buscando un chivo expiatorio para inculparlo de los males que aquejan a una sociedad hipócrita y mojigata; el maestro. 

Muy a pesar de todas las presiones y envestidas en su contra este humilde trabajador asume con responsabilidad su oficio, consciente de que por sus manos pasaron y han de pasar todos los profesionales, políticos, empresarios y comunicadores que en muchas casos sin mirar atrás ignoran que son productos de la sabia conducción de un profesor al que atacan sin ninguna piedad, es cierto que hay enganchados en este sector y que existen otros tantos derrotados por el hastío y la inercia.

Sin embargo esos son los menos, la inmensa mayoría del magisterio se entrega día a día con la frente en alto a la sagrada misión de cultivar saberes y despertar conciencias en nuestros niños y jóvenes con la esperanza de construir el camino hacia un país más justo y equitativo como lo ideó nuestro padre fundador. 

Esta fecha es propicia para levantar el ánimo y mostrar con orgullo y satisfacción nuestra condición educadores comprometidos con los mejores intereses de la nación, enhorabuena maestros. 

Policarpio A. Sánchez, el autor es profesor. 30/06/2017.

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