Por José Enrique Méndez Díaz
Onelio Sánchez, lloraba de tristeza, no podía soportar ver como los mismos empleados del Hospital vociferaban e insultaban a las monjas
Yo las quería mucho, ya que junto a Domingo Cubilete y Angel María, éramos cantores de la Capilla del Hospital, y juntos cada domingo ayudábamos en las misas.
Onelio Sánchez, lloraba de tristeza, no podía soportar ver como los mismos empleados del Hospital vociferaban e insultaban a las monjas
Yo las quería mucho, ya que junto a Domingo Cubilete y Angel María, éramos cantores de la Capilla del Hospital, y juntos cada domingo ayudábamos en las misas.
·La madre superiora se llamaba Sor María Micaela, las otras eran Madre Juliana, la cual estaba para entonces muy enferma, Madre Felicia, Madre Sor Pilar, Madre Javiela. Esta ultima se casó luego..eso creo con un cubano.
Yo bajé a Madre Juliana en la camilla hasta la ambulancia, cuando bajábamos Bienvenido Encarnación, quien era al igual que yo limpiador la insultaba, a la vez que me amenazaba, diciéndome que dejara de llorar, que esta no eran más que unas TERRORISTAS.
- - Me decía: ojalá que vengan los guardias y te encuentren llorando.
Los únicos que estábamos tristes y nos atrevíamos a llorar en el hospital éramos:
Virginia, la esposa de Bienvenido, Domingo Cubilete (limpiador) y Angel Maria Cuello (practicante), quien no soportó ver aquel doloroso momento en que penetraba a la ambulancia...estalló en llanto, se reacotó del vehiculo dando gritos.
Fue cuando escuché esa voz solitaria de Manuel que exclamaba «fuera terroristas del diablo», «buenas vagabundas»
· y la madre superiora tan solo le decía adiós con las manos.
·Esa ambulancia no era del hospital, la enviaron de la capital y vino con dos policías especialmente para conducir a las monjas.
Era grande y cerrada.
Todos los médicos del Hospital y las enfermeras estaban tristes e impotentes.
·Ninguno estuvo de acuerdo con este acto, pero setian grima o miedo y prefirieron mantenerse de lejos y callados.
Para entonces laboraban en el Hospital:
El Dr, Gatón como director, el Dr. Vidal, el Dr. Felipe Herrera, santos Cruz, Juan Mesa, Livio Peña, Cucurulito, el Dr. Cornelio, el Dr. Ferrera, el Dr. Gálvez, la Dra. Carmen Rijo, el Dr. Carcaño y la Dra. Hilda Paniagua (ella era farmacéutica), además Rolando Puello, que entones era practicante.
·Ninguno estuvo de acuerdo con este acto, pero setian grima o miedo y prefirieron mantenerse de lejos y callados.
Para entonces laboraban en el Hospital:
El Dr, Gatón como director, el Dr. Vidal, el Dr. Felipe Herrera, santos Cruz, Juan Mesa, Livio Peña, Cucurulito, el Dr. Cornelio, el Dr. Ferrera, el Dr. Gálvez, la Dra. Carmen Rijo, el Dr. Carcaño y la Dra. Hilda Paniagua (ella era farmacéutica), además Rolando Puello, que entones era practicante.
Además laboraban en el Hospital Daniel Decena, quien trabajaba en la farmacia, y el policía Grullón. Estaba muy triste, prefirió trancarse en su cuartito, que estaba al lado de la sala de Cirugía.
Lo que nunca he podido olvidar fue cuando la madre superiora me
extendió la mano desde dentro de la ambulancia y me entregó una cadenita
de oro con un crucifijo al momento de decirme.
«Onelio trabajó en labores de Limpieza del Hospital Santomé, luego denominado Dr. Alejandro Cabral.bohechiodigital@gmail.com/27/5/15.
