De niña a mujer, ¿quién lo decide?

                                Esthefany Veloz


Por: Tahira Vargas García
e-mail: tahiravargas@yahoo.es

En la sociedad dominicana la niñez está mediada por rasgos culturales desvinculados y resistentes a la protección de la niñez y al respeto de sus derechos. La niñez no es una etapa es una condición sujeta a “perderse” con facilidad para el sexo femenino.

La frontera entre niña y mujer es más frágil que la de niño-hombre. En la cultura popular las niñas dejan de serlo inmediatamente tienen relaciones sexuales independientemente de su edad cronológica. 

Así encontramos niñas con 12 y 13 años que son consideradas “mujeres” porque son activas sexualmente. Lo que no ocurre con los niños que independientemente de su actividad sexual no dejan de ser niños y no se espera que se comporten como hombres.

El niño tiene permiso social para tener sexo a la edad que desee lo que no ocurre con las niñas a las que se les prohíbe la actividad sexual tanto en su niñez como en su adolescencia.

Las consecuencias de este cambio de su condición de niñez son graves para las niñas porque pierden inmediatamente la protección social. 

Su condición de desprotegidas se identifica en varios escenarios, algunos son:
• En los centros educativos. A pesar de que la ley de educación prohíbe la expulsión de las niñas y jóvenes de los centros por embarazo o por ser activas sexualmente esto no se cumple. Continuamente encontramos niñas y adolescentes que son expulsadas de centros educativos públicos y privados en zonas rurales y urbanas del país.

Las maestras justifican la expulsión o la no-aceptación de su inscripción en el nuevo año con la expresión “son mujeres no pueden juntarse con las demás niñas”. Esta expresión está sustentada en la visión cultural de que la niñez se pierde en el sexo femenino. Sin embargo los niños y adolescentes no son sujetos de expulsión por ser activos sexualmente.

• En sus familias. Muchos padres y madres expulsan a las niñas cuando descubren que “viven” con sus novios. “En esta casa no puede haber dos mujeres”. Esta expresión es continua entre las madres que con ello expulsan a sus hijas o las “invitan” a “irse” con el novio, lo que se considera como “casarse”. “Yo me fui con mi novio porque ya era mujer” (niña de 12 años del barrio 27 de Febrero).

Esta lógica de “pérdida” de la niñez para el sexo femenino está muy arraigada en la cultura popular y se convierte en un muro de resistencia a la aplicación del código del menor y al respeto de los derechos de la niñez y adolescencia para las niñas lo que no ocurre con los niños que no dejan de serlo.


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