Nuevos hábitos en el periodismo

Por Miguel Franjul 
Las redes digitales han transformado, sin dudas, los tradicionales hábitos del periodista profesional y los viejos modelos de negocios de las empresas dedicadas a la difusión de noticias. 

 Ahora no se concibe el trabajo individual de cada plataforma sin su convergencia con otros medios, es decir, la mixtura de impresos con digitales y estos, a su vez, con los audiovisuales de la radio y la televisión. 

 Y por eso los redactores o programadores de sitios digitales no pueden prescindir de las formas o hábitos que imperan en esas plataformas y se ven compelidos a redactar textos, narrar historias en videos, crear podcast con gráficas, textos o narraciones vocales y a tener presencia propia para fines de opinión en canales populares como Twitter, Facebook o YouTube. 

El cambio para la adaptación, sin embargo, no es tan fácil como parece. Para los periodistas tradicionales que han desarrollado su trabajo por más de treinta o cuarenta años en impresos, estas variaciones radicales de hábitos implican dificultades asociadas al aprendizaje de manejo de redes sociales. 

Es aconsejable promover cursos y talleres para empoderarlos de los nuevos formatos y lenguajes que les permitan ponerse a tono con las preferencias de los usuarios de estos canales y adiestrarlos en las tomas de fotos y videos y hasta en la edición de esos contenidos audiovisuales. 

Hablamos del periodista multimedia, preparado para informar desde cualquier plataforma, pero distinguiendo las particulares características y audiencias, las costumbres del público y las noticias generales de las "noticias creativas". 

De un mismo suceso o evento pueden extraerse historias o ángulos distintos que se segmentación y se ofrecen de múltiples maneras, como por ejemplo las historias breves en video o un resumen audio-gráfico o detalles muy precisos de un elemento sobresaliente de la noticia. 

La cabeza del periodista multimedia tiene que estar preparada para manejar esta diversidad de modos de enfoque, sin perder jamás de vista que la calidad, exactitud, veracidad u objetividad de una noticia es lo que garantiza nuestra profesión. 

Como las redes se han convertido en una fuente fundamental de información y canales de distribución de noticias y otros contenidos, hay que estar siempre pendientes de la fiabilidad de dichas informaciones para evitar reproducir falsedades o historias manipuladas que afecten la credibilidad de los multimedios manejados por periodistas profesionales. 



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