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LA RARA SENSIBLERÍA DE UN CURA


Por Carlos Rodríguez* 
La sensibilidad más rara que pueda tener cura alguno y que pueda tener ser humano alguno es la "sensibilidad" del padre Manuel Ruiz. Vayan a ver! Ese "timacle", para oponerse a que a las escolares dominicanas de 9 a 10 años de edad se les aplique la vacuna contra el papiloma humano (VPH) para que cuando sean adultas estén protegidas del cáncer de cuello uterino o càncer cérvico-uterino. 

Para exponer su posición, ese señor dijo en una carta dirigida a los padres y tutores de un colegio que dirige, que a lo largo de 10 años 352 niñas vacunadas en siete países (España, México, Brasil, Estados Unidos, Colombia, ...) habían fallecido como secuela de efectos secundarios que supuestamente coincidieron con la aplicación de la vacuna, por lo que grupos de presión se aprestan a demandar que dicha vacuna sea retirada de esos países, pese a que la apreciación que le sirve de referencia no está avalada por ningún estudio o investigación. 

Y digo que antes que una domostración de sensibilidad del cura Manuel Ruiz su actitud respecto a la vacuna constituye más bien un arranque de sensiblería, porque si se toma en cuenta que los seis países suman 741 millones de habitantes en 10 años murieron 352 mujeres, una simple operación aritmética arroja como resultado que murieron 35.2 mujeres cada año y que si divimos 10 mujeres entre 741 millones de habitantes la mortalidad anual es de 0.00000047. 


Dónde radica la falsía del padre Manuel Ruiz, que fue el cura defensor de los pederastas de la iglesia católica en este país, es que ni siquiera se detuvo a investigar ni a analizar las estadísticas de mortalidad de mujeres por cáncer de cuello uterino o cérvico-uterino en la República Dominicana, donde cada año se presentan 1,600 nuevos casos de ese cáncer y 545 muertes al año de mujeres por esa causa, provocado por el virus del papiloma humano en su propio país, de apenas 10 miĺlones de personas. 

Así que el señor cura Manuel Ruiz no sólo abanica en su intento de boicotear la vacuna prevaliéndose de poses sensibleras sino que pone en evidencia su condición de manipulador y a la vez de fundentalistalista ignorante, al darle más importancia a una mortalidad de 0.0000047 en otros países, cuya veracidad él ni siquiera tiene forma de demostrar, que a la altísima mortalidad de madres, esposas, hijas, hermanas, abuelas, tías, nietas, primas y amigas dominicanas a causa de ese cáncer, que sólo puede ser evitado por la vacuna del VPH. 

Salvemos a nuestras mujeres. Propiciemos que se vacune contra el VPH a nuestras niñas de 9-10 años para que después tengamos adultas protegidas e inmunizadas contra el cáncer cérvico-uterino o de cuello uterino. Y hagámoslo por encima de lo que se le ocurra decir a ese cura! El autor es periodista. 19/04/2017.

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