¡LOS VENDO POR LO QUE ME DEN, FIAO; Y SIN COMPROMISO DE PAGO!

Por Carlos Rodríguez/20/12/2016
A lo mejor a alguien se le ocurra la genial idea de acusarme de "antiobrero", "fascista", "excluyente", "practicante del Apartheid", "troglodista" y cuantos adjetivos calificativo o denuetos inimaginables, habidos y por haber me atribuyan por lo que voy a decir.


 ¡Que lo hagan! Sin embargo, es mi derecho expresar que a mi me causa el mismo hastío la conducta de los dos tipos de "padres de familia" que nos acosan: los chóferes de guaguas y carros públicos y los comerciantes de "La pulga". 
Son tan parecidos esos sujetos que "unos y otros "se lo sacan" para mear donde quiera que tengan secuestrado un espacio público para el usufructo particular. 

No les importa que algún ciudadano se esté desplazando por el lugar con esposa e hija ¡que va, Gallo...! Ni tampoco que usted tenga que esperar cuando los señores de horca y cuchillo ¡y de bates y pistolas! se atraviesen a lo ancho de las vías públicas hasta llenarse de pasajeros o en abierto bloqueo huelgario y arman tremendo "tapón". 

El derecho de los demás conductores no cuenta para nada, ¡no, señor! Los otros, es decir, los comerciantes, no son capaces de evitar las asquerosidades que dejan en el cruce y gran parte de las avenidas Independencia con Luperón y calles adyascente, en el kilómetro 12 de Haina ¡Susantísimo! Siempre he jurado que para ser pobre, hombre de trabajo o comerciante no hay que ser tan asqueroso ni desconsiderado. 

Esos sujetos y sujetas pudieran tener fundas plásticas grandes para echar su basura, especialmente la cantidad inmensa de plásticos que dejan regados en las vías tapando los bornales y causandoĺ estancamiento de agua e inundaciones en todo el área, además de un aspecto de ruina que avergüenza a todos los lugareños y los obliga a recluirse en sus hogares hasta en fechas festivas, como las mismas de Nochebuena, Navidad y Año Nuevo, violándoles así su derecho a la libre circulación, por toda la asquerosidad que dejan regadas en las vías. 

Por eso es que de mi parte quiero vender el sistema de transporte que propician los sindicatos y también les quiero traspasar a los rentistas acumuladores de fottunas a como dé lugar y sin importar las maneras, ese antro de insalubridad y escenario de carteristas-descuidistas (como una haitianita que intentó carterearme el domingo y me salvé porque yo sabía para donde iba y ella se salvó por su.condición de mujer) que se denomina "mercado de Las pulgas". 


Estoy tan interesado en que ambos desaparezcan de mi vista, que los doy por lo que me den: los vendo fiao y sin compromiso de pago; y soy capaz hasta de cojer a cambio una deuda con tasa de interés de 1 millón por cada 100 pesos ¡No me importa! ¡Lo que espero es que a ambos se los lleven pronto, aunque sea el CONEP! Ahhhh...! Y no es odio, señores. Es hastío! Corran, carajo; o también me desmayo! El autor es periodista.

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