San Juan: Autoridades descartan extracción de órganos niña asesinada


Un niño menor de 10 años fue quien delató a Alba Montero como la persona que raptó a la niña Santa Amancio, de 7 años, de quien se encontró su osamenta el pasado domingo en un hoyo, de una cañada, en la comunidad El Guayabo, de Vallejuelo. 

El menor jugaba con la niña cuando, supuestamente, la señora se llevó a Santa arrastrada por un brazo, siendo esta la última vez que se le vio con vida el pasado sábado 13 de agosto, día cuando desapareció en la comunidad Los Clavellines.

Las investigaciones de la Procuraduría Fiscal siguen en camino, ahora con la intención de solicitar una ampliación del plazo de tres meses para las indagatorias del caso, según explicó ayer Salin Valdez Montero, el procurador fiscal de la provincia San Juan. 
Una de las comprobaciones que ha logrado la fiscalía es la confirmación de una relación sentimental entre Dominga Amancio Vargas, la madre de la menor asesinada, y Anibeli Montero, uno de los acusados del crimen y quien guarda prisión preventiva.

 Los investigadores forenses que levantaron la osamenta de la niña descartaron la hipótesis de sustracción de órganos y supuestas mutilaciones al cuerpo de la niña, asegurando que no hay evidencias científicas que lleven a esas teorías.

 “La desarticulación encontrada es natural”, explicó el procurador fiscal Valdez Montero. La causa de la muerte de la niña fue un trauma craneal, confirmado por los legistas actuantes. El fiscal también descartó una de las versiones más repetidas en el poblado: que la niña habría sido ahorcada con una correa, encontrada en el lugar donde fue hallada la osamenta. 

El cuerpecito de la pequeña fue envuelto en un mantel, que fue sellado con la correa, y luego introducido en un saco de nylon, que a su vez fue sellado con una soga. La niña Santa Amancio desapareció de un descampado donde jugaba con un amiguito el pasado 13 de agosto. Desde entonces no se sabía de su paradero. 


El pasado domingo, el dueño de una finca sembrada de berenjenas descubrió la osamenta, por un hedor extraño en la zona. Los investigadores dicen que el hallazgo fue “casi un milagro” porque la osamenta estaba en un hoyo que quedó al descubierto tras las lluvias, y porque no es habitual que el dueño de la finca descienda hasta ese lugar. 

La familia de la niña se ha reunificado para pedir una condena ejemplar para los acusados del asesinato, camino que suelen ver como el único para un verdadero resarcimiento. “Nosotros estamos conformes con las investigaciones y con las autoridades de San Juan, que se han portado muy bien y han llevado el caso para tener una condena”, asegura Neurys Santana Polanco, padre de la niña asesinada. 

El hecho fue ciertamente una sorpresa para la comunidad de Vallejuelo, en la provincia San Juan de la Maguana. Por Juan E. Thomas20/10/2016.

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